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Que la educación convencional está fallando es un secreto a voces.

Cada vez más personas se preguntan si matricularse en una formación reglada les abrirá más y mejores puertas, o si su esfuerzo, en tiempo y dinero, no va a servir para nada.

Como siempre, no hay una respuesta válida para todos los casos.

Lo que pretendo con este post es contarte los 7 errores que está cometiendo la educación convencional, y qué puedes hacer para contrarrestarlos. O en caso de no ser posible, encontrar la forma de complementar tus estudios con otros inputs que te den valor como profesional y persona.

Aunque lo primero que debes hacer si estás pensando en comenzar una formación reglada es tener muy claro qué quieres hacer y deshacerte de dudas como:

  • No sé si quiere ir a la universidad o hacer un grado superior.
  • No tengo ni idea de qué carrera quiero estudiar.
  • No sé si tirar por la rama de ciencias o la de medicina.
  • Etc.

Para este problema te dejo un recurso al final del post 🙂

1. FALTA DE ADAPTABILIDAD

El primer fallo de la educación convencional es la falta de adaptabilidad.

Te propongo algo:

Piensa en cómo era una universidad hace 100 años. Qué hacía el profesor, qué materiales tenía, que hacían los alumnos, qué materiales tenían, etc.

Y ahora compáralo con una universidad actual.

Las diferencias son mínimas.

En ambos casos el profesor está al mando de una pizarra, quizás ahora sea un proyector, y los alumnos escuchando y tomando apuntes, o subrayando los que ya tienen.

Todo esto como si el mundo no hubiera cambiado en los últimos 100 años.

Es absurdo.

Hoy en día todo el mundo tiene acceso al conocimiento teórico. Lo que diferencia a unos de otros es lo qué somos capaces de hacer con eso que todos tenemos a nuestro alcance.

Y por supuesto, habrá gente que por interés personal o incluso profesional se aprenderá hasta el último río de Europa, pero ¿Tendría sentido enseñarlo en una universidad o colegio cuando todo el mundo sabe buscarlo en google?

¿No hay acaso otras muchas competencias, habilidades y conocimientos no teóricos que resultarían infinitamente más útiles?

Esto ha llegado a un punto en el que no se puede mirar a otro lado.

Los conocimientos teóricos no tienen la misma importancia que tenían hace 50 años por el simple motivo de que los tenemos a un clic.

La clave hoy está en saber qué hacer con todos esos recursos que tenemos a nuestro alcance.

Empezando por internet y el resto de tecnologías.

2. CREAR CLONES

Otro fallo de la educación convencional es el de crear clones.

Con cada nueva promoción de titulados hay más y más clones en el mercado.

No se aprovechan las fortalezas del individuo, ni este puede profundizar en aquellos aspectos que más llaman su atención (para eso tendrás que hacer un máster).

Cuando llegué al último año de carrera, tuve la opción a elegir algunas asignaturas optativas y en función de ello tener una mención u otra.

En mi caso fue: Mención en Organización y Dirección de Empresas.

Algo a todas luces insuficiente.

No se trata de poner nombres rimbombantes a las cosas, se trata de crear profesionales capaces de aportar valor en el mundo actual.

3. DOCENTES POCO ACCESIBLES

Cada profesor es un mundo, esto no hace falta que lo diga.

  • Los hay más accesibles.
  • Menos accesibles.
  • Con ganas de trabajar.
  • Con poquitas ganas de trabajar.
  • Los hay que saben mucho de materia, pero poco de como transmitirla.
  • Etc.

Pero hasta el más accesible de los profesores resulta inaccesible por el propio formato de las clases.

No hay opción alguna de exprimir al profesor y aprender de él más allá del temario.

En muchas ocasiones da la sensación de que podrías aprender mucho más tomando un café con esa persona, que yendo a sus clases durante un cuatrimestre entero.

Estaría genial contar con algo que se pareciera más a la figura de un mentor.

Algo que requeriría de mucha organización y muchas ganas de trabajar, tanto por parte del profesorado, como del alumnado.

4. EXCESO DE EXÁMENES

Recuerdo una clase en la que el profesor dijo algo así como:

“Yo como profesor quiero que aprendáis, sin embargo, a vosotros solo os preocupa aprobar”.

No sé si él se sintió muy listo diciendo esta frase, pero vamos a ver…

Si piensas eso ¿No hay lugar para un poquito de autocrítica?

Si eres capaz de reconocer ante tu alumnado que tu forma de examinar no refleja fielmente el haber aprendido, o no ¿Para qué sirve entonces?

Si desde dentro no se promueve el generar formas alternativas de evaluar el aprendizaje, ni siquiera entre aquellos profesores que son capaces de reconocer que las actuales no sirven… ¿Qué necesitamos para que haya un cambio?

Desde la incorporación del polémico Plan Bolonia en la mayoría de casos los exámenes no suponen el 100% de la nota, pero sí un porcentaje elevado de la misma.

5. EXCESO DE TEORÍA

Yo misma pienso que en ocasiones la teoría previa a la práctica es necesaria. Siempre que su aplicación sea lo más inmediata posible.

Algo así como: Aprendo lo que necesito aplicar.

No obstante, en muchas ocasiones, la teoría es completamente innecesaria para la práctica. Te pongo unos ejemplos:

  • ¿Te imaginas que a un bebé antes de enseñarle a andar, tendríamos que enseñarle cuáles son todos los huesos y músculos del cuerpo?
  • ¿Te imaginas que antes de aprender a montar en bici tuvieras que aprenderte todas las leyes de la termodinámica?
  • ¿O que antes de aprender a conducir tuvieras que saber cómo funciona el motor de un coche?

¿Tiene sentido que vaya antes la teoría que la práctica?

Y si después resulta que la práctica no te gusta o no te sirve…

¿Cuánto tiempo has desperdiciado?

  • Todos aprendemos a andar sin tener ni idea de cómo funciona el cuerpo humano.
  • Todos aprendemos a andar en bici sin conocer las leyes de la termodinámica.
  • Y todos aprendemos a conducir un coche sin saber cómo funciona el motor.

Después en función de las inquietudes o necesidades individuales una persona esta puede elegir:

  • Estudiar el cuerpo humano (médico, fisioterapeuta, enfermero…)
  • Aprender las leyes de la termodinámica.
  • Aprender mecánica de coches.

¿Te imaginas tener que entender cómo funciona el cerebro antes de pensar por primera vez?

Nunca avanzarías nunca porque para entender el cerebro tendrías que pensar 😀

En fin, creo que se entiende lo que quiero transmitir en este punto.

Si el tiempo es escaso (siempre lo es) centrémonos en enseñar lo útil primero, después que cada uno profundice en lo que más le inquiete.

6. TRABAJO EN EQUIPO REAL

Con el Plan Bolonia llegaron los trabajos en equipo.

Porque claro… el trabajo en equipo es ¡Muy importante!

Y sí, el trabajo en equipo en imprescindible hoy en día. Pero poco tiene que ver con el trabajo en equipo que viví en la universidad.

Lo valioso del trabajo en equipo es la multidisciplinariedad.

O lo que es lo mismo, que personas con diferentes perfiles trabajen juntos en sacar algo adelante.

No que 5 clones con la misma formación se pongan a trabajar en un mismo fragmento de proyecto.

Juntar a alguien de Administración y Dirección de Empresas, con alguien de ingeniería, con alguien de trabajado social y con un diseñador web de FP. Y que juntos creen un proyecto.

Cada uno aportando conocimiento y visiones diferentes a las del resto.

Eso es trabajo en equipo.

Diversidad, integrar diferentes ramas de conocimiento.

Y puedes estar pensando, pero Diana esto es muy difícil de hacer en la universidad.

Y sí, requiere de organización y esfuerzo, pero lo que no tiene sentido es que por no hacer lo difícil hagamos lo prácticamente inútil.

7. NO POTENCIAR LAS HABILIDADES SOCIALES

Los seres humanos estamos formados por 4 cuadrantes: Físico, intelectual, emocional y espiritual.

Para mí una formación integral debería tener en cuenta estos 4 cuadrantes.

Sin embargo, puesto que los cambios deben ser paulatinos, la educación convencional podría empezar por las habilidades sociales.

Y de nuevo, no desde la teoría, sino desde la más pura práctica.

Hay infinidad de ejercicios útiles y muy esclarecedores que pueden hacerse con grupos grandes de incluso más de 50 personas. Eso no es excusa, las dinámicas pueden adaptarse a la cantidad de participantes.

En todas las formaciones a las que he acudido en las que se tratan las habilidades sociales, jamás he oído a nadie decir que se ha quedado indiferente, o que ha perdido el tiempo.

Estamos dejando pasar muchas oportunidades y mucho aprendizaje para la vida, tanto profesional como personal.

8. QUÉ HACER ANTE UNA EDUCACIÓN CONVENCIONAL OBSOLETA

Estas son las 7 carencias que desde mi punto de vista más están lastrando la educación convencional hasta el punto de considerar que se ha quedado obsoleta.

No obstante, esto no quiere decir que no pueda resultar útil en determinados casos.

Lo importante es ser consciente de qué puede aportante y qué no.

Abandonar la mentalidad de que ir a la universidad te va a solucionar la vida, o que debes estudiar lo que más salidas tenga sin importar nada más.

8.1. LA AUTOCRÍTICA PRIMERO

Un punto sobre el que no he incidido lo suficiente es que una parte de la responsabilidad de que la educación convencional no sea todo o buena que podría ser, recae directamente sobre los usuarios.

Cada vez que:

  • Quieres que te toque el profesor con el que es más fácil aprobar.
  • Vas a clase a calentar la silla.
  • Estudias tan solo lo que crees que va a caer en el examen.
  • No muestras interés por aprender.
  • Y en definitiva, cada vez que tienes una actitud pasiva ante tu futuro profesional.

Antes de la crítica, siempre debe ir la autocrítica.

8.2. CÓMO SUPLIR LAS CARENCIAS DE LA EDUCACIÓN CONVENCIONAL

Para evitar los 7 fallos que hemos visto que están presentes en la educación convencional, debes hacer incidencia en 2 puntos:

  1. Cambiar tu actitud y aprovechar al máximo lo que sí puedes aprovechar.

Por ejemplo, las tutorías. Estas, rara vez se aprovechan, y en ellas puedes profundizar en aspectos que no entiendas, o en los que más te interesen.

Puedes practicar tus habilidades sociales, por ejemplo, en las presentaciones que debes hacer de manera oral frente a tus compañeros. Aprende por tu cuenta técnicas para hablar en público y destaca sobre el resto.

También puedes prácticas tus habilidades sociales a la hora de relacionarte con los demás, sobre todo en los trabajos en grupo (para algo puede que sirvan).

  1. Buscar la diferenciación en formaciones complementarias.

Existen cursos y programas formativos que explotan los 7 puntos en los que la educación convencional falla, y mucho más.

Por ejemplo, el programa formativo de Isra García: Stand Out Program, o mi nuevo proyecto formativo Potencial Disruptivo.

Precisamente, en Potencial Disruptivo para Estudiantes podrás aclarar todas tus dudas sobre cómo enfocar tu futuro profesional.

9. CONCLUSIONES

No soy de las que se atreven a decir que la educación convencional no sirve para nada.

Sí que sirve.

La cuestión es si se trata de la mejor opción, o si hay otras mejores.

Algo que depende de en qué quieras formarte.

Cada vez existen más y más variadas maneras de formarse, algunas de las cuales, son un gran complemento de la educación convencional, y viceversa.

¿Y A TI?

¿QUÉ FORMACIÓN TE HA CAMBIADO LA VIDA?

¿QUÉ OPINAS DE LA EDUCACIÓN CONVENCIONAL?

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