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Te lo has propuesto muchas veces. Esta vez sí, “voy a empezar a ahorrar”. “Tan solo tengo que gastar menos, no es tan difícil.”

Sin embargo, pronto empiezan las excepciones. “Bah, solo hoy, para un día que salgo voy a pasármelo bien.” Y para cuando quieres darte cuenta, la excepción se ha convertido en la regla. Estás igual que al principio.

¿Te resulta familiar esta situación?

El problema es, que en realidad, no estás igual que al principio. Sabes que has fracasado en tu propósito. Sabes que te has fallado a ti mismo. Aunque tratas de no darle demasiadas vueltas, pensar en ello te genera cierta incomodidad.

Sé lo que es lidiar con esa sensación, yo también me he fallado a mí misma en varias ocasiones. Es más, lo sigo haciendo en algunos aspectos. Y aunque soy consciente de ello, y estoy decidida a ponerle solución, dejar de fallarse a uno mismo no es fácil. Pero merece la pena hacer un esfuerzo, y conseguir, poco a poco, dejar de fallarnos.

En este post voy a mostrarte cómo dejar de fallarte a la hora de ahorrar. Sin grandes sacrificios, de una manera inteligente y sin renunciar a lo que te gusta. Seguro que te estás preguntando ¿Dónde está la trampa? Pues bien, no hay trampa, tan solo hay que ser un poco listos.

¿MERECE LA PENA AHORRAR?

Si vas a dedicar tu tiempo y energía a ahorrar, tienes que estar convencido de que merece la pena.

Ahorrar no suele ser un fin en sí mismo, sino que te propones ahorrar para conseguir “algo”. Esto es curioso, ya que el propósito de ahorrar suele estar motivado por la necesidad, o el deseo de obtener algo que realmente quieres. Viajar, casa, coche, ordenador, negocios, etc.

Sin embargo, acabas posponiendo, o incluso renunciando a lo que quieres porque no sabes qué haces con el dinero. Si esto es así, estarás conmigo en que ahorrar merece la pena y mucho. Estamos hablando de conseguir o renunciar a aquello que quieres. (Aquello que quieres y que puedes comprar con dinero, claro)

Es hora de ponerle solución.

¿CÓMO AHORRAR SIN SACRIFICIOS?

Todo el mundo sabe que para ahorrar tiene que: o bien gastar menos, o bien ganar más y gastar lo mismo.

La segunda opción es la mejor. Ganar más no tiene límites, si vendes algo, siempre puedes vender más. Si vendes coches, puedes vender más coches, si vendes bolígrafos, puedes vender más bolígrafos. Esto ocurre con todo excepto con la materia prima de la vida. El tiempo. El día tiene 24h, si trabajas por horas, es un límite a tener en cuenta.

Sin embargo, es la primera opción la que tratamos en este post. Ahorrar.

Aunque ahorrar tiene sus límites, no puedes dejar de comer, no puedes dejar de usar el móvil ¿Suena raro lo del móvil, eh? Pero estarás conmigo en que más de uno se moriría o lo pasaría muy mal (Quizás debería incluirme).

El caso es que aunque ahorrar tiene sus limitaciones, ya que hay cosas a las que no estás dispuesto a renunciar, también es cierto que está dentro de tu círculo de influencia, y por lo tanto, puedes mejorar tus finanzas mediante el ahorro.

La clave para empezar a ahorrar, sin tener que hacer grandes sacrificios, está en dejar de consumir aquello que no te aporta nada. Y con esto me refiero a que no te aporta felicidad, a veces incluso te aporta todo lo contrario. Te vacía, y no solo el bolsillo.

No voy a darte una lista con consejos para ahorrar, no tiene sentido. Lo que voy a mostrarte es el camino para que seas tú mismo quien decida en qué ahorrar.

De nada sirve que te diga cómo ahorrar en tu hipoteca, si no tienes hipoteca. O como ahorrar en la factura del móvil si ya tienes la que mejor se adapta a ti.

LAS 4 CLAVES PARA AHORRAR SIN SACRIFICIOS

Para conseguir ahorrar sin renunciar a lo que quieres, debes cambiar tu forma de pensar. Tener una mentalidad diferente a la hora de consumir. Te garantizo mejores resultados que jugando a la lotería.

Estas 4 claves te ayudarán al principio a marcarte objetivos, pero la idea es que después de un tiempo te salga de manera natural y sepas que conseguir lo que quieres es tan sencillo como renunciar a lo que no quieres. Suena bien ¿No?

1. PARA QUÉ QUIERES AHORRAR

Este primer punto es importantísimo. Reflexiona sobre los motivos por los que quieres ahorrar. ¿Para qué quieres ahorrar tú? No pienses en lo absurdo que le parecería a tu amigo, si se enterase, sino en lo importante que es para ti.

Pregúntate el por qué lo quieres y trata de encontrar motivos emocionales. Si no tiene motivos emocionales, es que no lo quieres de verdad.

Por ejemplo, si quieres comprarte una casa, piensa en lo mucho que quieres independizarte y vivir a tu manera. Si quieres un ordenador, piensa en lo bien que te vas a sentir trabajando con él. Si quieres ahorrar para tener un colchón financiero, puedes pensar en lo tranquilo que vas a estar sabiendo que si te ocurre algo, tendrás dinero para solucionarlo. Si quieres irte de vacaciones, puedes pensar en las experiencias que vas a vivir. Y así con todo.

Como ves, cuando quieres algo de verdad suele tener una carga emocional importante para ti. No es un simple capricho.

2. CUÁNTO NECESITAS AHORRAR

Pueden ser 500€ para un móvil, o 20.000€ para dar la entrada de tu futura casa.

También es posible que no sepas una cifra exacta, aunque en este caso te recomiendo que pienses en una, ya que los objetivos deben ser medibles para saber si los has cumplido.

Si te propones tener un colchón económico con el que poder hacer frente a algunos imprevistos y no te pones una cifra, no sirve. Ya que no sabrás cuanto debes ahorrar y acabarás por ahorrar 0€. Necesitas una cifra para crear el compromiso contigo mismo. No te falles.

3. EN QUÉ NO VAS A AHORRAR

Identifica aquellos aspectos en los que no estás dispuesto a ahorrar.  Aquí es donde entra el punto “no sacrificios”.

Y de nuevo se trata de un punto muy personal. Cada uno tenemos nuestros hobbies y nuestras manías. Unos no querrán renunciar al gimnasio, otros a la ropa, otros a ir al cine cada semana, otros a cenar fuera los sábados, etc.

Tan solo te pido una cosa, no te engañes a ti mismo. Una cosa es no renunciar a lo que da “vida a tu vida” y otra meter todo en el saco.

Mete solo aquello que contribuye a tu felicidad. Y con esto, más el resto de cosas gratuitas que te hacen feliz, tienes suficiente.

4. EN QUE SÍ VAS A AHORRAR

Efectivamente, todo lo que no esté en el punto 3 debe estar aquí.

A todos nos encantaría tener el mejor móvil del mercado, pero si no lo necesitas y no eres un apasionado de la informática seguro que puedes conformarte con uno normalito.

Piensa en todo lo que en realidad no te llena. Si tienes 20 pintalabios ¿De verdad necesitas otro? ¿Necesitas tener una tercera camisa negra? ¿No hay nada que quieras más que una tercera camisa negra o que tu vigésimo primer pintalabios?

No pienses en cuánto dinero te vas a gastar, piensa en si no hay nada mejor en lo que invertir ese dinero.

La gente piensa “bah, si solo son 3€”, y no saben cuánto les está alejando esa decisión de sus objetivos, porque lo importante no es cuánto cuesta, sino la mentalidad, la forma de pensar.

Planifica tus compras. Si te has dado cuenta de que necesitas un pantalón negro, ve a comprarlo, pero no llegues a tu casa con algo que no sea ese pantalón negro. Y si no encuentras el pantalón negro perfecto para ti, no compres NADA. No te conformes con otra cosa que no sea lo que querías. Ni un pantalón gris, ni una sudadera roja. NADA.

CONCLUSIONES

Si te das cuenta, siempre es lo mismo. Buscamos fórmulas mágicas para todo, y al final la solución siempre es sencilla, pero requiere salir de la zona de confort, tener en mente aquello que quieres, y no permitir que cosas sin importancia, te alejen de ello.

Si quieres empezar a ahorrar toma nota y decide:

  1. Para qué quieres ahorrar.
  2. Cuánto necesitas ahorrar.
  3. En qué no vas a ahorrar.
  4. En que sí vas a ahorrar.

Y un vez hayas hecho este ejercicio de introspección, tendrás las claves para conseguir lo que realmente quieres a costa de aquello que no aporta valor a tu vida. Debes tener muy claro lo que son deseos verdaderos, y lo que son caprichos banales.

El post está enfocado al ahorro, sin embargo, puedes usar esta filosofía como estilo de vida. Al fin y al cabo, siempre vas a querer hacer cosas para las que necesitas dinero.

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