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Como ya sabéis los suscriptores del blog, estoy formándome en Coaching. Lo cierto es que estoy muy ilusionada con todo lo que estoy aprendiendo de esta disciplina.

Cada concepto nuevo que descubro es algo que puedo aplicar en mí día a día y que me hace abrir la mente a nuevas interpretaciones.

El coaching se caracteriza por poner toda la responsabilidad en el individuo. Puedes tener una situación más o menos favorable, pero el cómo te enfrentas a ella depende tan solo de ti.

Esto es algo que podemos entender cuando se nos explica, pero si se hace de forma abstracta pronto acabamos por olvidarlo. El poner nombre a los conceptos ayuda a tu mente a retenerlos.

Y eso es lo que vas a conseguir con este post. Poner nombre a un concepto que puede que ya conozcas, pero que aun así, te vendrá bien recordar.

El área de influencia.

CÍRCULO DE PREOCUPACIÓN

Te presento al círculo de preocupación.

¿Le conoces? Puede parecer un poco grande pero te aseguro que lo tienes metido en tu cabeza.

En él están todos tus problemas. Existen problemas fuera de él, pero a ti no te preocupan.

Por ejemplo, puede que a ti te preocupe que te haya salido un grano en la frente, y por lo tanto, está dentro de tu círculo de preocupación.

Y puede que los osos polares estén en peligro de extinción y a ti no te preocupe, por lo que estaría fuera de tu círculo de preocupación, en tu zona de indiferencia.

Como es lógico, están fuera de tu círculo de preocupación todos aquellos problemas que aunque sean importantes tú los desconoces.

Todo aquello que no tienes dando vueltas en tu cabeza sea por el motivo que sea, te es indiferente.

¡AH! Y no hay 2 círculos de preocupación iguales. Tú tienes el tuyo propio, yo el mío particular y cada persona el suyo.

Sin embargo, es muy común vivir dando vueltas en el círculo de preocupación, sin ningún plan de acción.

En ocasiones, incluso pensamos que no podemos hacer nada al respecto, y puede que así sea. Pero no siempre, ni mucho menos.

CÍRCULO DE INFLUENCIA

Ahora quiero presentarte al círculo de influencia.

Como ves es más pequeño que el círculo de preocupación y se encuentra dentro de él.

Como decía al explicar el círculo de preocupación, existen cosas sobre las que tienes poder de influencia, y otras sobre las que no.

Dentro de las que sí tienes poder se encuentran, tanto aquellas sobre las que tienes plena capacidad de resolver tú solo, como aquellas sobre las que puedes influir de alguna manera para que se solucionen.

En la zona que se encuentra entre el círculo de influencia y el círculo de preocupación está todo aquello que te preocupa, pero sobre lo que no tienes poder de actuación.

¿En qué puede ayudarte tener esto en cuenta?

En que debes centrarte, tan solo, en aquello sobre lo que tienes algún poder de actuación.

Si dedicas tu tiempo y energía a aquello que no depende de ti, todo seguirá igual. Incluso peor, ya que se presentarán nuevos problemas que se sumarán a los anteriores.

Puedes dedicar todo el tiempo que quieras a ver sorteos de lotería, pero que te toque el gordo, no depende de ti.

Sin embargo, si dedicas tu tiempo y energía a aquello que puedes cambiar, tu situación cambiará.

ÁREA DE INFLUENCIA

Lo interesante del círculo de influencia es que no es estático. Se expande y se contrae en función de en dónde fijes tu atención.

Podemos decir que es algo que se entrena. De ahí el título: No salgas de tu área de influencia.

Si te preocupa algo que está fuera de ella, trata de expandir ésta hasta que abarque aquello que te preocupa. Si no te es posible, simplemente céntrate en aquello sobre lo que si puedes actuar.

Y aquí quedaría muy bien hacer una lista con todo aquello que puedes hacer para expandir tu área de influencia. Pero siendo sincera todo se resume a un solo punto.

Ser proactivo.

Dejar de preocuparte para pasar a ocuparte.

¿Cuántas de tus preocupaciones empiezan por “tengo que”?

“Tengo que llamar a un cliente” “Tengo que hacer la compra” “Tengo que entregar este informe” “Tengo que programar mis publicaciones de Facebook” “Tengo que ir a comer a…”.

Cada vez que te venga a la cabeza un “tengo que” elige una de las siguientes dos opciones.

  1. No hacerlo. Si es algo que te viene de fuera y que realmente no quieres hacer.
  2. Hacerlo ya, o si no es posible, ponerle fecha y hora.

De esta forma pasa de tu zona de preocupación a tu zona de influencia. Ya sabes cuándo vas a hacerlo, o simplemente decides no hacerlo.

Poco a poco irás dándote cuenta de que puedes influir en más cosas de las que pensabas antes de ser consciente de tu área de influencia, y de que ésta puede expandirse.

VÍCTIMA O PROTAGONISTA

Voy a presentarte al último círculo de post. El de las víctimas y los protagonistas.

¿Encuentras alguna similitud entre este círculo y el anterior? ¿Cuándo eres víctima y cuándo eres protagonista?

En tu círculo de influencia eres protagonista. Eres tú el que actúa, el que toma las decisiones y el que pasa a la acción.

En tu círculo de preocupación eres víctima. No adoptas una actitud proactiva sino reactiva. Reaccionas a lo que te viene de fuera, o incluso te quedas bloqueado.

Vamos a verlo con un ejemplo.

¿Te ha ocurrido alguna vez que te has quejado de que está lloviendo?

A mí sí. Pero la próxima vez que me pase aplicaré lo siguiente.

Si a ti también te ha pasado dime: ¿Qué es lo que realmente me molesta de que llueva?

Puede ser que lo que realmente te molesta es que querías dar un paseo y ahora “no puedes”.

¿Qué tiene esto de cierto? En realidad, sí puedes ir a darte un paseo, con paraguas o dejando que la lluvia te moje.

Pero inconscientemente te centras en lo que no puedes cambiar, la lluvia.

La realidad no es que no puedes dar un paseo porque está lloviendo. La realidad es que no quieres dar un paseo porque está lloviendo.

Y no es lo mismo, estás cambiando el “poder” por el “querer”. Porque claro que puedes.

En el primer caso eres víctima, puesto que no puedes cambiar la lluvia. Y en el segundo eres protagonista, ya que tú decides si sales pese a la lluvia, o si te quedas en casa. Depende de ti, y no de la lluvia. Tú eliges.

Ahí está la responsabilidad, en que si finalmente decides quedarte en casa, sabes que es porque tú lo has decidido y no porque algo externo te lo impida.

CONCLUSIONES

En este post he querido hablar sobre el área de influencia ya que es un gran mecanismo para tener a raya a nuestro círculo de preocupación.

Esto se debe a que puedes llegar a centrarte en tu zona de influencia y agrandarla, evitando así que todo lo demás ocupe tus horas de pensamiento.

Es cierto que va a haber cosas que no vas a poder cambiar, y en ese caso lo mejor es decidir qué actitud deseas tener hacia ello. Como ocurre con las trabas artificiales o con algunos aspectos que influyen en el sistema de pensiones.

Pero lo que si depende de ti son las gafas con las que decides ver el mundo.

No sé tú, pero yo por mi parte tengo mucho trabajo en este aspecto, soy experta en preocuparme y tengo varios “tengo que” que precisan de mi atención. Trabajaré en ello.

¿Y TÚ?

¿CREES QUE TE PUEDE SER DE AYUDA EL CENTRARTE EN TU ÁREA DE INFLUENCIA?

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