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Si eres emprendedor o te estás planteando emprender, es posible que estés dudando entre ser autónomo o crear una Sociedad Limitada. Y es que empaparse de las diferencias entre estas dos alternativas es una de las primeras lecciones que uno aprende cuando se propone emprender.

Como ya vimos en este post, existen muchas diferencias en cuanto a la contabilidad a llevar en cada caso. Pero además, existen diferencias a la hora de pagar impuestos, y es que en el caso de los autónomos se tributa mediante el IRPF, mientras que las Sociedades, tienen su propio Impuesto de Sociedades.

Y eso es precisamente lo que vas a aprender en este post. En qué consiste el Impuesto de Sociedades y cómo calcular la cuota a pagar.

¿QUÉ ES EL IMPUESTO DE SOCIEDADES?

El Impuesto sobre Sociedades es un impuesto personal y directo que grava la obtención de renta por parte de las sociedades y demás entidades jurídicas que residan en territorio español, en contraposición al IRPF, que grava las rentas obtenidas por personas físicas.

Cuando una persona física o varios socios crean una Sociedad Limitada, están creando una persona jurídica. En este caso, por un lado la persona jurídica, es decir, la sociedad, tributará en el Impuesto de Sociedades, y los socios tributarán como personas físicas en el IRPF.

(Algo que no ocurre cuando una persona trabaja por cuenta propia como autónomo, sin crear una sociedad, en cuyo caso tributa tan solo como persona física en el IRPF.)

El importe a pagar por este impuesto viene dado por la contabilidad de la empresa, de la que obtienes el beneficio de la misma. Aunque como veremos más adelante, existen diferencias entre la contabilidad y la fiscalidad.

Para la mayoría de empresas el año contable coincide con el año natural. De manera que tienen hasta el 25 de julio para presentar los modelos 200 y 220, que son los correspondientes a este impuesto.

DIFERENCIAS ENTRE CONTABILIDAD Y FISCALIDAD

Unas de las cuestiones que más traen de cabeza a emprendedores y estudiantes de contabilidad, son las diferencias permanentes y temporarias entre la contabilidad y la fiscalidad.

Como te conté en el post sobre los principales aspectos de la Cuenta de Pérdidas y Ganancias, ésta muestra el resultado del ejercicio antes de impuestos en el epígrafe A.3. Y es a este resultado al que se le resta el pago del impuesto, obteniendo así el resultado después de pagar impuestos.

Sin embargo, a menudo no se paga impuestos por esta cifra que muestra la Cuenta de Pérdidas y Ganancias, sino que existen ciertas diferencias entre la contabilidad y la fiscalidad que deben tenerse en cuenta a la hora de calcular el pago del Impuesto de Sociedades.

DIFERENCIAS PERMANENTES

Estas diferencias tan solo afectan al año en que se producen. Es decir, no tienen repercusión en años posteriores, como si ocurre con las diferencias temporarias.

La mayoría de las diferencias permanentes hacen referencia a un gasto en el que ha incurrido la Sociedad, pero que no es deducible.

También puede darse el caso contrario, un ingreso contable que no sea imputable en el impuesto, pero es muy poco común, en la actualidad solo se da en sociedades cooperativas o asociaciones sin ánimo de lucro.

Ya hemos visto que el Impuesto de Sociedades se paga en función del beneficio, es decir, en función de los ingresos menos los gastos. Lo que nos indican las diferencias permanentes es que alguno de esos gastos que hacen que el beneficio sea menor, y por lo tanto, que se paguen menos impuestos (que sea un gasto deducible), en realidad no es deducible.

Un ejemplo típico es el de las multas.

Imagina que a tu empresa le han puesto una multa, por lo que contablemente ha tenido un gasto, pero como es lógico no se trata de un gasto deducible, por lo que debe estar incorporado en la base imponible sobre la que se calcula el importe a pagar.

DIFERENCIAS TEMPORARIAS

Las diferencias temporarias se dan cuando existen diferencias entre la contabilidad y la fiscalidad que son reversibles en años posteriores, por lo que duran más de un año.

Lo que ocurre en este caso es que el año 1 se da la diferencia, y en uno o varios años posteriores se revierte la misma.

DIFERENCIAS TEMPORARIAS IMPONIBLES

Las diferencias temporarias imponibles dan lugar a mayores cantidades a pagar o menores cantidades a devolver por impuestos sobre beneficios en ejercicios futuros, normalmente a medida que se recuperan los activos o se liquidan los pasivos de los que se derivan.

Un ejemplo común de diferencia temporaria imponible es cuando existen diferencias entre la amortización contable de un elemento y su amortización fiscal.

DIFERENCIAS TEMPORARIAS DEDUCIBLES

Al contrario de las anteriores, las diferencias temporarias deducibles dan lugar a menores cantidades a pagar o mayores cantidades a devolver por impuestos sobre beneficios en ejercicios futuros, normalmente a medida que se recuperen los activos o se liquiden los pasivos de los que se derivan.

Por ejemplo, un deterioro contabilizado durante el ejercicio, por el que aún no es deducible en el impuesto de sociedades hasta el ejercicio siguiente.

CÁLCULO DEL IMPUESTO DE SOCIEDADES (EJEMPLO)

Para calcular la cuota a pagar en el impuesto de sociedades partimos del resultado del ejercicio antes de impuestos.

En este ejemplo vamos a partir de los 7.900€ que era el resultado antes de impuestos que teníamos en la Cuenta de Pérdidas y Ganancias.

Una vez obtenido este dato, lo primero que se aplican son las diferencias, tanto permanentes como temporarias, tal y como muestra el esquema.

Ahora vamos a completar este esquema para los años 1 y 2.

DIFERENCIA PERMANENTE

Imagina que a la empresa la han puesto una multa de 500€.

Contablemente esta empresa ha tenido un gasto de 500€ que contabilizó en su momento. Sin embargo, dicho gasto no es deducible en el impuesto de sociedades, por lo que existe una diferencia permanente de 500€ que debe sumarse al beneficio antes de impuestos.

Esto puede resultar un poco lioso, pero en realidad no lo es. En el resultado de 7.900€ ya están restados los 500€ de multa. El problema es que a la hora de calcular la cuota a pagar en el impuesto de sociedades deben sumarse, ya que no son deducibles.

Por lo que en el año 1 tenemos la diferencia permanente de 500€. Esta diferencia no genera ningún apunte en el año 2 que como ves, no tiene ninguna diferencia permanente. Aunque podría tenerla en caso de haberla generado ese mismo año.

DIFERENCIAS TEMPORARIAS

Como hemos visto, existen dos tipos de diferencias temporarias, aunque en ambos casos se trata de diferencias que se revierten en los años posteriores.

DIFERENCIA TEMPORARIA IMPONIBLE

De los 3.000€ de amortización que figuran en la Cuenta de Pérdidas y Ganancias, supongamos que 2.000€ pertenecen a un elemento de inmovilizado que contablemente se amortiza en 4 años. Sin embargo, fiscalmente cuenta con libertad de amortización. Por lo que decides amortizarlo por completo el primer año.

Esto quiere decir, que el primer año, contablemente, amortizarás 500€, mientras que fiscalmente amortizarás los 2.000€.

Y en años sucesivos, contablemente seguirás amortizando 500€, y fiscalmente 0€.

Como muestra la tabla, esto da lugar a una diferencia temporaria imponible que supone una mayor cantidad a pagar por impuesto de sociedades en ejercicios futuros. Ya que se estará revirtiendo la diferencia de 1.500€ que se da en el año 1.

De manera que existe una diferencia temporaria imponible por -1.500€ el primer año, y 500€ de reversión el año 2 (y también los años 3 y 4).

DIFERENCIA TEMPORARIA DEDUCIBLE

Siguiendo con el ejemplo del post anterior sobre contabilidad, vemos que se había contabilizado un deterioro por valor de 800€. Sin embargo, este no es deducible hasta el siguiente año fiscal, por lo que se da una diferencia temporaria deducible.

En el año 1 debes sumar esta cantidad de 800€, ya que aunque contablemente está contabilizado el deterioro correctamente, aun no es deducible este año.

Es en el año 2 cuando se revierte esta diferencia pudiéndose deducir dicho gasto.

RESULTADO FISCAL

Como muestra la tabla, lo que te permiten las diferencias, permanentes y temporarias, es pasar del resultado contable al resultado fiscal del ejercicio, que en este caso es 7.700€.

BASE IMPONIBLE

En este caso, la base imponible coincide con el resultado fiscal.

Pero en ocasiones, sobre todo al inicio de la actividad es común que se den años con bases imponibles negativas, en cuyo caso pueden compensarse en años posteriores.

Si la base imponible es negativa, no se paga impuesto, ya que no ha habido beneficio, o el beneficio ha sido menor que las bases negativas de años anteriores.

CUOTA ÍNTEGRA

Una vez obtenida la base imponible, se le aplica el tipo de gravamen correspondiente, en este caso el 25%, obteniendo así la cuota íntegra.

CUOTA LÍQUIDA Y CUOTA DIFERENCIAL

A la cuota íntegra se le restan las deducciones y bonificaciones en caso de que haya, dando lugar a la cuota líquida.

Durante el año es posible que se hayan dado retenciones o pagos a cuenta por parte de la empresa, es decir, que ya haya adelantado ciertos pagos del impuesto, por lo que se le restan a la cuota líquida, lo que da lugar a la cuota diferencial que será lo que deberá pagar la empresa

Como puedes ver en la tabla, el año 1 la cuota diferencial asciende a 875€, y el año 2 a 1.550€.

CONCLUSIONES

Como ves, el esquema del impuesto de sociedades no es difícil. Aunque si hay que tener en cuenta varias cuestiones.

Lo más complicado es entender cómo funcionan las diferencias temporarias, y espero que con estos ejemplos hayas conseguido comprenderlas.

(Si quieres descargarte el Excel con el esquema del Impuesto de Sociedades, SUSCRÍBETE al blog y accede a todos los materiales descargables)

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